Esta nevando sobre las calles humedas, todo esta resbaloso y mojado. En un principio los copos de nieve se convierten en agua al instante de tocar el suelo. Pero despues de un rato se forma una capa de nieve los suficientemente gruesa para recibir los nuevos cristales. Los vientos helados golpean mi cuerpo y los copos de nieve se convierten en pequeños proyectiles acumulandose en la espalda de mi abrigo de piel marrón. En la cabeza traigo un gorro de lana que me protege de mas del frio, ya estoy sudando en la frente. Me veo obligado a remover las gotas de sudor cada dos o tres minutos para evitar que corran helando mis mejillas. El cielo se muestra grisaceo y se puede distinguir, a pesar de la copiosa nevada, las bajas nubes en movimiento. Continuo mi camino en destino a la caseta del camión esperando protejerme un poco del viento que golpea mi cuerpo. Los faros del autobus se aproximan solitarios entre los copos de nieve a una velocidad considerable. Salgo de la caseta para hacer señas de mi presencia al conductor. Baja la velocidad hasta detenerse algunos metros mas alla de mi. Camino hacia la puerta automatica, esta se abre y siento el calor reconfortador saliendo del vehiculo. Entro y antes de cerrarse completamente la puerta el conductor reinicia el recorrido. Se le nota un poco presionado. Le muestro mi pase de autobus pero me ignora y yo me siento al asiento continuo, pegado a una ventana. Solo hay otro pasajero dormitando al final del camion. Muy cerca de la rejilla de calefacción. La ventana empañada distorsiona todo y apenas se distingue el exterior. Apenas unas luces de los bares, centros nocturnos y la tibia iluminacion del alumbrado publico.
El calor del autobus comienza a derretir la nieve de mis botas y de mi abrigo. Las gotas frias recorren mi cuerpo por dentro asi que me quito el abrigo. Nada que pueda hacer por las botas. Continuo por media hora en el recorrido solitario. El hombre sigue dormido y a medio camino, en una parada casi en medio de la nada se sube una muchacha muy ataviada. Sus botas mas arriba de las rodillas y unas medias que cubren el corto espacio entre su minifalda y la piel de las botas. Lleva una chaqueta de piel negra muy ajustada y en el cuello una bufanda del mismo color. Su cara esta cubierta por unas gafas de marca distinguida. Su cabello con un mechon rojo que se esconde tras su oreja. El tacon de sus botas rompe con el silencio del autobus mientras ella busca un asiento entre la multitud de soledad. Finalmente se sienta lejos de la puerta para evitar el frio, en un asiento de dos plazas. Coloca su pequeño bolso en un lugar y destina su cuerpo pegado a la ventana en el otro. Tendra unos veinticinco años, de piernas delgadas y cuerpo firme. Muy agradable a los ojos. Pero su cara demasiado oculta, no se distingue personaje.